No está nada mal

He visto las visitas de mi blog y me he quedado gratamente sorprendida. He avanzado algo de la historia y creo puedo publicarlo. Solo tengo un pero… aunque lo dejaré para más adelante. Muchas gracias a todos los que me habeis leido

Llegó el temido y a la vez esperado día de la entrega de notas. A las diez de la mañana tenía que estar en el colegio para saber que sería de su vida a partir de ese día. Subió a la sala de profesores donde estaban reunidos algunos de los que le dieron clase durante el último curso y antes de que pudiera ver el resultado de los exámenes, los profesores la felicitaron amablemente porque había aprobado la selectividad. No podía creerlo e inmediatamente pidió el cartón donde podía leer las notas de cada uno de los ejercicios. La primera que buscó fue la de filosofía. Su sorpresa fue mayúscula cuando vio que era un 8 lo que le habían puesto, y no era porque no se lo mereciera, sino porque la profesora que había tenido siempre le ponía unas notas muy bajas y pensaba que esta vez no sería diferente, pero se equivocó. Fue repasando una a una las notas y estuvo de acuerdo con todas, así que muy contenta se marchó a casa pensando que no podría estudiar periodismo, pero a lo mejor podría comenzar alguna carrera que le permitiera escribir en un periódico o participar en alguna tertulia. Al llegar a casa, su madre esperaba ansiosa el resultado:

 – He aprobado.

 – ¡Que ilusión, hija! Bueno, ahora tendrás que decidir que quieres estudiar ¿no?

 – Si, tendré que mirar, mi primera opción es periodismo y mi segunda turismo. En las dos piden más nota, pero bueno yo lo voy a pedir.

 – ¿Cuántas puedes pedir?

 – Pues hasta seis creo. Mañana mismo iré a por la preinscripción y ya veremos que pasa.

 – Llama a tu padre y a los abuelos

 – Si, ahora mismo. Por cierto, este viernes, ¿ya puedo salir no?

 – Si, pero tampoco te despistes mucho que vas a empezar la universidad y eso es mucha responsabilidad.

 Quería contarle a todo el mundo que había aprobado, pero especialmente a Juancarlos. Le llamó un montón de veces, pero imposible localizarlo, así que desistió y decidió dar por concluida una relación de casi tres meses que apenas había existido. Prácticamente era universitaria y sus ideales debían ser otros.

 A la mañana siguiente, se dirigió al rectorado de la universidad para solicitar los impresos necesarios para cursar los estudios universitarios, por los cuales había estado luchando todo el verano. Rellenó cada casilla y entregó las fotocopias necesarias para que llegara a buen puerto su solicitud de admisión. Ya solo quedaba esperar los veinte días que como máximo la dijeron que tardarían en darla una contestación. Serían sus mini vacaciones, ya que durante todo el verano había estado madrugando y estudiando.

 Mientras llegaba la carta, hacía planes con sus amigos, aunque no todos los que hubiera querido, ya que la mayoría ya habían empezado las clases.

 – Hola, ¿está Cristina?

 – Hola Lucía, si. Ahora mismo se pone.

 – Hola Cris, ¿Qué vamos a hacer esta tarde? ¿Vamos a Kapital?

 – A mi me apetece ir a Arguelles, mi hermano se encontró con uno de su clase y me presentó a un grupo de chicos que parecen majos. Lo malo es que suelen ir tarde.

 – Yo es que tengo muchas ganas de ir a Kapital, he estado todo el verano sin poder ir. Si quieres, vamos a Kapital hasta las diez y media que es cuando termina la sesión light y después nos vamos a Arguelles y me presentas a esos chicos, ¿te parece bien?

 A Cristina no le convencía mucho esa idea, pero después de pensarlo durante unos segundos, comprendió que era la opción más justa para las dos, además los amigos de su hermano no llegarían hasta más tarde, así que al final aceptó la propuesta de Lucia.

 Quedaron a las siete en la puerta del Mc Donalds de Atocha, ya que a 200 metros se encontraba la discoteca de moda en aquel momento. Había mucha gente, no habían contado que era la fiesta de despida del verano y que Dj Nano estaba invitado. La cola para entrar daba la vuelta a la manzana.

 – Creo que deberíamos ir a otro lado ¿no?

 – A mi me apetece mucho entrar, pero vamos, que viendo la cola que hay se me quitan las ganas.

 – Si quieres vamos a dar una vuelta, hacemos algo de tiempo y nos vamos a Arguelles. Mi hermano ya estará allí.

 – Bueno si no hay otra opción …

 – Venga vamos a coger el metro.

 Cristina no quería que Lucia se arrepintiera de su decisión y se marcharon rápidamente al metro. Durante el viaje fueron hablando y Cristina le contó que los chicos que había conocido eran muy simpáticos, y que creía que uno de ellos estaba por ella, porque el fin de semana pasado le había regalado una rosa que aún conservaba.

 – Pero, ¿a ti te gusta?

 – ¡Que va! Es majo, muy simpático, pero creo que no.

 – ¿Cómo que crees? Eso se sabe. Te gusta o no te gusta

 – Que no, que no. También hay una pareja, Sergio y Elena. Son súper graciosos. Están todo el día discutiendo pero luego se reconcilian y como si nada

 – Próxima estación Moncloa. Estación en curva. Al salir tengan cuidado para no introducir el pie entre coche y anden .

 Se sabían la locución de memoria y entre risas la entonaron a la vez. El viaje había concluido. Salieron del vagón casi empujones de la gente que había y tomaron rumbo a la bocatería que tanto les gustaba para no tener el estomago vacío y a la vez hacer algo de tiempo.

 – Yo quiero unos de bacón con queso, pero solo el bacón y el queso, sin pimientos ni salsas.

 – Ahora nos tocará esperar un poco más. Bueno da igual, no tenemos prisa. Yo quiero uno de pollo con lechuga, tomate y mayonesa.

 Lucia y Cristina siempre pedían lo mismo. Esperaron su bandeja con el pedido y pagaron. Se sentaron en una de las mesas que había libre y siguieron hablando.

 – He llamado a Juancarlos para decirle lo de la selectividad, pero no he podido hablar con el.

 – Ya sabes lo que te dijo Vero, que te estaba poniendo los cuernos y que la última fue su prima.

 – Lo se, pero el me ha jurado que todo eso es mentira, que Vero está despechada y quiere que lo dejemos.

 – Bueno, pues al final lo ha conseguido ¿no?

 – Si, pero gustaría volver a verle. Creo que le voy a llamar para decirle que estoy en los bajos y que se pase un rato

 – Como eres, pero bueno tu sabrás lo que haces.

 Terminaron el bocata, también la conversación y se fueron caminando hasta Arguelles. Sabían perfectamente a que sitios tenían que ir. La primera parada fue La Luna. Al abrir la puerta vieron una barra vacía con la camarera esperando a que alguien se acercara y no muy lejos un Dj con una gran coleta que pinchaba los temas dance del momento. Justo enfrente de la barra había unos escalones donde la gente subía a bailar o se sentaban para descansar. Allí estaba uno de los chicos que Cristina había conocido.

 – Hola Cristina.

 – Hola Juanjo. Mira esta es Lucia

 – Encantado.

 – Igualmente. Lucia no sabía muy bien que decir, así que miró buscando a alguien conocido, pero no había nadie, Alberto el hermano de Cristina tampoco había llegado.

 – ¿Cuándo vienen los demás?

 – Pues tienen que estar a punto de llegar, menos David, que ha llamado para decir que llegará más tarde. Por ahí viene José.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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