Oportunidad

 

No podía creérselo, todo este tiempo le había estado rechazando por la entupida sensación de que Álvaro, algún día le daría la esperada oportunidad que pedía para poder demostrarle que ella era el amor de su vida, pero nunca llegaba y pensó que tal vez, estaba dejando pasar muchos trenes.

 

 David era uno de esos trenes que pasan por la estación haciendo mucho ruido y que muchas personas querrían coger, pero que justo en esa estación, este tren no tiene parada.

 

 Tras pasar una tarde más, Lucia se auteconvenció de que David podría ser el idónea para comenzar una relación e intentar olvidarse de Álvaro. Se metió en la cama, cogió el móvil y tras pensarlo unas cuantas veces y escribir el mensaje una y otra vez, optó por mandarle uno, que volvía a abrir una puerta e insinuaba que a partir de ese momento dejarían de ser amigos para convertirse el algo más, si el estaba de acuerdo, aunque la primera condición que puso Lucia era que tenía que hablar con Virginia y que hasta entonces no se verían.

 

 Como era de esperar, David aceptó todas y cada una de las propuestas de Lucia. Lo primero que hizo David fue llamar a Virginia para comentarla que las cosas habían cambiado, que ya estaba avisada y que desde ahora solo serían amigos, porque iba empezar una relación con Lucia. Estaba tan entusiasmado con la idea que no pensó en los sentimientos de Virginia, ni el daño que le podía ocasionar. No podía dejar de imaginar como sería el reencuentro con su chica. Ahora si podía afirmarlo, era su novia.

 

 La cita era en Arguelles, allí se verían, donde se conocieron y donde empezarían a caminar por el mismo sendero y a compartir más cosas de las que ellos imaginaban, aunque también tendrían que renunciar a otras muchas.

 

 – Este verano no podremos pasarlos juntos. Antes de que empezaramos a salir, ya me había comprometido con Lidia para irme de vacaciones a un pueblo de Valencia.

 

– Ok, no hay problema, aunque al ser el primer verano, me gustaría estar contigo.

 

– Solo va a ser una semana. Luego me iré a Cadiz con mi familia, vamos a alquilar una casa porque somos un montón

 

– ¿Y cuando te vas a Cadiz?

 

– La segunda quincena de agosto

 

 Tras esta conversación, todo marchaba igual. Lucia y Cristina seguían pululando por todos los bares de Arguelles, cuando se aburrían de escuchar la misma música se iba a otro sitio. Lucia no notaba la diferencia, quizá porque David tardó algo más de dos semanas en darle el primer beso, que sirvió de despedida una noche que la acompañó hasta su casa. La ventana de un local que se alquilaba fue el testigo de ese primer beso. David dudó, pero fue Lucia quien tomó la iniciativa. David era impulsivo y toda su fuerza la puso en el beso. Apasionado, pero carente de personalidad. Lucia por el contrario, intentaba que fuera un beso más lento. Volvieron a despedirse. Esta vez fue un frágil beso en los labios. 

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