Final de verano

 

 Cuando regresaron a casa, su día especial ya había acabado, ya que la familia había vuelto. Hubo varias bromas y varios comentarios de lo que se habían perdido, pero para ellos había merecido la pena pasar a solas todo el día. Salieron todos juntos a cenar, y como siempre era muy difícil ponerse de acuerdo a la hora de elegir el lugar. Se decantaron por una marisquería, pero ni a Lucia, ni a sus hermanas les gustaba el marisco, así que optaron por el restaurante de comida rápida que había cerca. Todos criticaron la elección, pero no querían comer marisco y allí era lo único que había.

 

 Lucia habló con sus padres de la posibilidad de volver a Madrid con David. No hubo opción de réplica. Lucia no esperaba una negación tan rotunda. Prefirió no discutir y acatar la decisión de sus padres, solo eran tres días, pero tenía ganas de volver a Madrid para reencontrarse con sus amigos, especialmente con Álvaro. David era muy atento con ella y realmente estaba enamorado, pero Lucia no había conseguido sacarle de su cabeza y mucho menos de su corazón.

 

 Cuando llegó a Madrid, Lucia puso en orden todos sus apuntes de teoría sociológica clásica, una de las asignaturas que había dejado para septiembre. Demasiados autores para tan poco tiempo, así que hizo una selección y cruzó los dedos para que le saliera en el examen, lo que se había estudiado.

 

 El examen comenzó, todo parecía muy extraño, el profesor parecía despistado, era mayor, pero quizá son las más estrictos ya que se saben todos los trucos que utilizan los alumnos para copiar. Antes de repartir los exámenes, el profesor advirtió que al finalizar el examen, nadie se marchara, ya que había sido un curso muy raro y tenía que comentar ciertas cosas con los alumnos. A mitad del examen, el profesor decidió hacer un descanso e indicó que cada uno era libre de hacer lo que quisiera. Podían hacer el descanso, como el había anunciado o bien podían continuar el examen sin la supervisión de ningún profesor. A Lucia esto le pareció muy raro y optó por continuar el examen. No fue la única y todos lo que se quedaron terminando el examen sacaron apuntes para facilitar el desarrollo del examen. Lucia no llevaba muy preparado el examen, así también sacó los pocos apuntes que había podido conseguir. Se abrió la puerta del aula, y nuevamente el profesor tomó su asiento, haciendo la vista gorda de los libros que había encima de los pupitres.

 

 Lucia terminó el examen, pero no podía quedarse, porque ese día tenía que hacer la matricula para realizar el segundo curso. Así que entregó el examen y le comentó al profesor que no podía esperar a que terminaran sus compañeros. El profesor entendió la circunstancia y le explicó que como el no había dado clases, había pensado en la posibilidad de aprobar a todos, pero con la condición de que todos estuvieran de acuerdo, que si algún alumno se oponía, no habría aprobado general y cada uno tendría su nota. A pesar de haber podido copiar sin problemas, no le había salido muy bien el examen y contestó apresuradamente, casi sin pensarlo que ella estaba de acuerdo con el aprobado general. El profesor le recordó la condición y sin más comentarios Lucia se marchó de la clase.

 

 

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