Desierto (Primera Parte)

6 de octubre de 2011

El día anterior habíamos acordado levantarnos un poco antes ya que en Marruecos el horario de los museos y de las cosas que ver está marcado por el sol. Esta vez no íbamos a visitar nada, tan solo teníamos que llegar a Tegunite para comer y emprender el camino hacia el desierto. Como ya habíamos tenido experiencias anteriores y no queríamos llegar tarde, salimos con bastante tiempo de antelación. Cuando llegaramos a Zagora, teníamos que llamar a Naim para que avisara a su hermano Mohamed, para que indicarle que desde entonces tardaríamos una hora más. La carretera era estrecha y estaba mal asfaltada, aún así era bastante cómoda ya que había poco tráfico, excepto en los pueblos en los que tenía que bajar la velocidad para no atropellar ni a nada ni a nadie.

Durante el viaje fuimos observando pequeñas dunas que nos iban anunciando la llegada al desierto e incluso vimos una pequeña tormenta de arena. A lo lejos divisé unos coches que estaban parados. Pensé que era gente que estaba de excursión y que ya nos quedaba poco para llegar llegar a nuestro destino.

– A lo mejor es que no se puede pasar.

– ¿Cómo no se va a poder pasar?

– Pues no se puede.

Una hilera de coches esperaban a ambos lados de un Ouad desbordado. Los coches se agolpaban y tan solo los que se conocian la zona se atrevían a pasar, eso si, con el motor apagado, mientras tres o cuantro niños empujaban el coche a cambio de unas monedas.

No queríamos arriesgarnos a pasar con el coche, así que decidimos esperar a que bajara un poco el caudal de río, pero el agua no parecía remitir. Tras hablar con Naim para que nos diera una posible solución, un marroquí se montó con nostros en el coche. Los tres niños empujaron el coche hacia el otro extremo y pudimos continuar. Pensabamos  que lo peor había pasado y que nos quedaría poco para llegar a Tegunite, pero no resultó como creíamos. Las lluvias de la noche anterior habían arrastrado hacia la carretera rocas, arena, barro… y lo peor de todo, habían destrozado parte de la calzada por lo que el camino resultó muy duro. Al llegar a Tegunite, paramos en la gasolinera que habíamos acordado. Mohamed no estaba esperando pacientemente. Nos comentó que el camping donde ibamos a comer estaba inundado, así que teníamos dos opciones: comer en el desierto o avanzar a M´hamid y comer en otro camping habilitado. Yo no estaba en condiciones de conducir muchos más kilómetros, así que lo mejor era llegar al desierto y comer en la jayma. Enseguida dejamos la carretera y nos metimos por una pista que aún era peor que lo que habíamos dejado atrás. Por fin llegamos al campamento bereber, pero no pude evitar derrumbarme y ponerme a llorar por la tensión acumulada durante el trayecto que iba desde Zagora hasta Tegunite.

Un bereber nos esperaba con la comida, pero antes nos ofreció un poco de agua para lavarnos las manos y la cara. Nos sirvieron una ensalada de tomate, pimientos y sardinas. El agua lo pusimos nosotros. Un te de menta fue el postre para una comida que no fue muy suculenta.

Salimos de la jayma y las magnificas vistas de las duna inundaron nuestros ojos. Teníamos pendiente un paseo en dromedario, pero no estaban disponibles, así que decidimos subir a la duna más grande que pudimos contemplar. Para llegar hasta ella, tuvimos que atravesar una zona de barro. Los pliegues que había producido el agua en la arena del desierto simulaban pergaminos

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10 comentarios en “Desierto (Primera Parte)

  1. Jaims dijo:

    ¡Hola!
    Quería solamente comentar que la segunda foto que acompaña este post me gusta mucho.
    Captura muy bien la atmósfera del desierto, quedando este difuminado en segundo plano, desenfocado, mientras que el énfasis en la foto está puesto en la arena y tierra cuarteada, dentro de foco.

    Muy bonita.
    Saludos!

    • hollyhobbie29 dijo:

      El desierto tine muy bonitas estampas. Es facil sacar bellas fotos, debido al escenario. En estos días, escribiré la segunda parte del viaje al desierto y subiré alguna foto más. Has visto las fotos del pueblo abandonado?

      • Jaims dijo:

        Si, si había visto las fotos… aunque no me parecieron demasiado inspiradoras. Son fotos difíciles, supongo.
        Quizá la más bonita es una vieja ventana de la que salen las zarzas, toda rota.
        Tiene un par de problemas, sin embargo: si te fijas en ella, no está bien del todo enfocada. Yo desecho muchas fotos porque me gusta que el enfoque sea perfecto.
        Por otra parte, el encuadre no me acaba de convencer… aunque no sé cómo se hubiera podido mejorar. Supongo que haciendo mil pruebas y pensando despues en frío cuál es la mejor.

        Hay un truquillo que es facilín de llevar a la práctica; busca por internet qué es la ‘regla de los tercios’… y ponla en práctica. A menudo se consiguen encuadres más atractivos.

        Saludos!

      • hollyhobbie29 dijo:

        Eran las primeras fotos que hacía, pero se agradecen las criticas y sobre todo los consejos. Con el tiempo y la práctica, espero ir mejorando, aunque tb influye que la cámara no es buena, no es reflex y eso imagino que afecta en la calidad de las fotos…

        Muchas greacias por pasarte por mi blog y dejarme tus comentarios que siempre son bienvenidos.

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