La fecha

Tenían claro que querían casarse, pero estaba todo en el aire. Las familias de ambos también estaban al tanto, pero pensaban que era pronto para que dieran el paso. David vivía solo, pero Lucia lo tenía algo más complicado. Su madre no la daba permiso, ni siquiera para pasar los fines de semana en casa de David. Estaban cansados de tener que separarse por las noches, pero solo había una opción para que pudiera llevarse a cabo: casarse.

 La casa de David estaba muy bien situada, pero era pequeña y para colmo era un interior. Además había que añadir que en la casa también tendría que vivir Elvira, la madre de David, y la idea de compartir sus primeros días de casada con su suegra no le hacía mucha gracia. Estuvieron varios días pensando cual sería la mejor la solución. El sábado por la tarde, Lucia fue a buscar a David al trabajo. Tenía llaves de su casa y había preparado la comida. Algo sencillo que pudiera calentarse en el microondas. Tras la comida se sentaron en el sofá azul que ambos habían elegido y sacaron del cajón de la mesita de centro un calendario del 2006. Estaban decididos, ese sería su año. Aún quedaba mucho tiempo, pero querían que todo fuera perfecto ese día y así tendrían mucho tiempo para preparar cada detalle. Lucia puso una condición. Tendría que ser en invierno, porque quería que su vestido de novia llevara abrigo.

 –         Pero Lucia, es mejor que nos casemos en primavera o en verano.

–         En primavera se casa todo el mundo y nos será más difícil encontrar un sitio que nos guste. Y en verano, paso. Me imagino que calor se debe de pasar con el vestido.

–         Bueno, si lo piensas así…

 Casi siempre, Lucia se salía con la suya. Le daba los argumentos necesarios para que David se quedara conforme.

 Con el calendario en la mano fueron descartando fechas.

 –         A ver, en octubre aún puede hacer calor y diciembre con las navidades es muy mal mes. Nos quedaría…

–         Febrero, marzo y noviembre.

–         ¿Qué te parece noviembre? A mi me gusta

–         OK, pues en noviembre. Ahora vamos a decidir el día. Mejor sábado ¿no?

–         Si, ¿te parece bien el primer fin de semana?

–         No, la gente estará de puente porque es el día de todos los santos. El siguiente tampoco porque es la Almudena, así que lo mejor es que lo dejemos para el 18

–         Suena bien la verdad, el 18 de noviembre de 2006

–         Pues decidido.

Por fin habían encontrado una fecha y Lucia estaba conforme porque se había cumplido la premisa de que tenía que ser en invierno para que ella pudiera lucir un precioso abrigo blanco. Comunicaron a las familias la fecha que habían elegido y ninguno parecía conforme, pero es lo que ellos habían decidido y tenían que respetarlo.

 –         ¿Con quienes habéis contado para elegir esa fecha?

–         Con nadie, es nuestra boda. Yo quería casarme cuando hiciera frío…

–         Pero eso lo teníais que haber consultado. Nosotros tenemos compromisos y…

–         A ver, la boda es el 18 de noviembre de 2006, aún queda mucho tiempo y podéis avisar a vuestros compromisos. Aún no hay nada decidido. El que quiera venir que venga y el que no, que se quede en su casa.

 Dieron por finalizada la conversación y Lucia se marchó a su cuarto.

 Con la fecha marcada en el calendario tenían que seguir preparando cosas. Lo primero y fundamental sería encontrar una casa que gustara a ambos y que pudieran pagar.

 –         Me encantaría vivir en Pozuelo.

–         ¿Por qué en Pozuelo?

–         Está a las afueras de Madrid, pero no muy lejos. Además están construyendo muchos pisos nuevos por esa zona

–         Pero Lucia, nosotros no podemos permitirnos pagar una casa en Pozuelo. Son muy caras, y menos de nueva construcción. Había pensado que podíamos comprar una casa que estuviera cerca de tu madre y de tu abuela. Ya sabes que son casi como mi familia.

–         Está bien, me pondré a buscar por Internet, a ver que encuentro. También miraré por Carabanchel que está cerquita y los pisos suelen ser económicos.

 Estaban comenzando las navidades y entre las celebraciones y los regalos, quedaba poco tiempo para mirar pisos. Ambos pensaron que lo mejor sería, que en cuanto terminaran las navidades visitarían pisos y agencias y que como muy tarde en abril ya tendrían la casa.

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