Febrero 2012

A pesar de que nos hemos levantado tarde y hemos estado remoloneando por la casa toda la mañana, hemos decidido salir a dar una vuelta por los alrededores de Madrid. Tras buscar en internet posibles destinos, nos hemos decantado por buscar lugares abandonados y que tuvieran alguna curiosidad.

No muy lejos de la ciudad hay varios hospitales abandonados. Aunque el primero está muy bien señalizado, hemos tardado un poco en encontrarlo. A veces las descrpiciones de internet no son tan fiables como quisieramos.

Al llegar al sitio en cuestión, hemos comprobado, para nuestra desgracia, que los accesos principales estaban cerrados. Mientras buscabamos una entrada alternativa hemos podido observar varias habitaciones que aún guardaban materiales médicos, lo cual nos generó más interés por explorar la zona.

El perimetro de este hospital, que al principio estaba destinado para tuberculosos, es bastante grande. Teníamos fe. Seguro que encotraríamos una entrada por algún lugar. De repente, he visto que en una de las vallas que protegen este edificio había un gran agujero por el cual podríamos acceder al hospital sin problemas. Además había unas rocas que nos facilitarían la entrada.

– Vamos a seguir investigando. A lo mejor hay otra entrada que esté mejor.

– No creo, pero por mirar…

Continuamos la búsqueda y antes nosotros apareció lo que parecía ser la puerta principal.

– Cerrada

Empujamos, creíamos que conseguiríamos abrir la puerta verde, pero estaba cerrada con llave y la valla era tan alta que no podíamos superarla de ninguna manera.

– ¿Te atreves a saltar por el hueco de abajo?

– Si.

Parecía sencillo, sin embargo las piedras que estaban colocadas junto al muro no eran las apropiadas. aún así conseguimos “colarnos”. Justo al otro lado había una rueda que también nos sirvió de apoyo a la hora de bajar.

– Estamos dentro. Ahora tenemos que intentar que  no nos vean.

Estabamos dentro de una propiedad privada. Varios carteles nos anunciaban la prohibición de entrar al aquel lugar. Nosotros no quisimos ver esos carteles y nos metimos dentro.

Todo era muy emocinante. La fachada del hospital se conserva bastante bien, no tanto su inetrior. Según ibamos acercandonos a la entrada, descubriamos objetos tipicos de un hospital, tales como jeringuillas o botellitas de suero. La mayor parte de los accesos estaban cegados, pero descubrimos una puerta que nos llevó hasta lo que podría haber sido la admisión del sanatorio. Queríamos seguir viendo lo que albergaba ese hospital abandonado y nos adentramos en cada una de las habitaciones que ibamos viendo. No quedaban muchas cosas de interes, ni mucho menos de valor, aún así nuestra curiosidad era más grande y subimos los cuatro pisos.

Durante la exploración encontramos lo que eran los antiguos quirofanos. También observamos una lámpara redonda con varios focos. Historiales clínicos, jeringuillas, sanitarios rotos, mantas, ropa médica… pero lo que más nos llamó la atención fue descubir la existencia de una capilla dentro del hospital. En el centro pudimos observar el mosaico de un ancla, así como un altar un tanto desmantelado.

Varias aves revoloteaban dentro y nos dieron algún que otro susto, junto con los sonidos que producía el viento al chocar contra las placas metalicas o los portazos.

Subimos hasta el último piso, pudimos contemplar unas magníficas vistas y el mástil para colgar la bandera, aunque hacía tiempo que no ondeaba ninguna en aquel balcón.

Bajamos con sumo cuidado las escaleras que nos habían conducido hasta allí, no sin antes visitar las últimas estancias del lugar. Tan solo una habitación repleta de papeles tirados por el suelo que no eran más que listados de medicamentos que utilizaban, para calmar a los distintos enfermos que allí ingresaban.

Salimos por el mismo sitio por el que habíamos entrado y nos dirigimos hacia el coche. Todo había salido a pedir de boca.

Nuestro segundo destino estaba a unos pocos kilometros, así que como aún quedaban algunas horas de luz, nos dirigimos a el, aunque no resultó tan emocianante como esperábamos, así que recorrimos con desganas los tres pabellones que componían el complejo hospitalario. Solo encontramos una habitación con algo de interés. Se trataba de una mesa grande, llena de polvo y cosas inutiles. En la pared había varios recortes de periodicos, con indicaciones, anotaciones y post-it con comentarios varios. Tras recorrer cada una de las estancias, abandonamos el lugar.

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7 comentarios en “Febrero 2012

  1. Elena94:) dijo:

    Eso de investigar lugares abandonados está muy interesante.
    Da pie siempre a que nuestra imaginación eche a volar, imaginando el tipo de gente que allí pasaba algún que otro momento de su vida.
    Un beso

      • Elena94:) dijo:

        Me parece bien, a mí me gusta leer todo tipo de historias, pero las de lugares abandonados están muy bien, porque, por lo menos a mí me pasa, mi imaginación echa a volar un montos.
        Un beso 🙂

  2. hollyhobbie29 dijo:

    La verdad es que iba un poco sugestionada, pero estaba más inquieta por el hecho de que nos pillaran en una propiedad ajena. Aún así debo reconocer que las palomas nos dieron un par de sustos de muerte y el viento también hizo muy bien su trabajo. Yo por la noche no voy allí ni loca, de hecho no bajé hasta el sotano porque no había luz, así que imaginate…

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