Diario de un Secreto

Este año no quería regalos, ni felicitaciones. Tampoco me apetecía montar una fiesta.  Hacía diez días que me habían hecho un legrado y no tenía fuerzas para preparar una cena, ni tan siquiera un café con algunos bollos.

Recibí unas cuantas llamadas de familiares cercanos para felicitarme, también aprovechaban la ocasión para intentar darme ánimos. No sabía que en mi familia hubiera habido tantos abortos. Todos me decían lo mismo, que no me preocupara, que si soy muy joven, que conocían a alguien que les había pasado lo mismo y que después tuvieron embarazos normales… Yo asentía, pero estaba convencida de que nunca tendría hijos.

Sonó el timbre de la puerta, no esperaba a nadie, así que me hice una coleta y fui a abrir.

–          ¿Silvia Martínez?

–          Sí, soy yo

–          Le traigo un paquete

Firmé el acuse de recibo y el mensajero se marchó. Pensé que se trataba de algún regalo de cumpleaños, pero ¿de quién? Miré el remite, era de mi madre. Era un paquete cuadrado y pequeño, también había un sobre y en el interior una nota:

“Feliz Cumpleaños Silvia. Este regalo es de parte de la abuela. Antes de morir me hizo prometer que te daría este diario el día que cumplieras 30 años. Yo también lo leí a la misma edad. Espero que lo leas y sepas darle la importancia que tiene. También quiero que sepas que la abuela te quiso mucho, al igual que a mí y entiendas muchas cosas que para ti no tenían explicación, como por ejemplo el lunar que tienes debajo del ojo izquierdo”

Me toqué el ojo y recordé que mi madre tenía la misma mancha en el centro de la barbilla. Siempre había pensado que era una herencia. No conseguía visualizarlo en la cara de ninguno de mis abuelos maternos, pero era muy posible que lo tuviera el algún lugar del cuerpo que no fuera visible. Nunca quise preguntar.

Abrí el diario, no era más que un simple cuaderno. La letra no era muy legible, así que hice un esfuerzo por entender lo que allí estaba escrito.

10 de mayo de 1938

Hoy cumplo diez años y me han regalado este cuaderno. La escuela  está terminando y el año que viene no podré ir, ya que tendré que cuidar de mi sobrino. Al menos ya se leer y escribir. Iré escribiendo en este cuaderno las cosas que me vayan pasando.

Mañana viene mi tío Enrique, me han dicho que traerá un regalo muy especial. Es mi tío favorito y tengo muchas ganas de verle.

 

11 de mayo de 1938

Cuando ha venido mi ti Enrique estaba esperando el regalo. No ha traído nada y me ha dicho que más tarde tiene una sorpresa para mí. Todos se habían ido a dormir y mi tío aún no me había dado el regalo. De pronto, pude ver como se abría la puerta de mi cuarto. Era mi tío. Pensé que me traería el regalo. Se metió en mi cama y me dijo que no podía contarle a nadie que había estado por la noche en mi habitación y que me iba a dar el regalo.  No me gustó el regalo, así que decidí callarme y no contar nada.

20 de mayo de 1938

Por fin se ha ido el tío Enrique. Todas las noches que ha estado en casa venía a mi habitación y me hacía prometer que no contaría nada, que si contaba algo no volvería a traerme ningún regalo. Aunque no quería  más cosas de mi tío no quise contar nada a nadie.

10 de mayo 1940

Viene el tío Enrique para celebrar mi cumpleaños, espero que esta vez  no me haga los mismos regalos que me ha estado haciendo estos dos últimos años. Cada vez me gusta menos. Ya no es mi tío favorito y si esta vez viene a mi habitación por la noche le diré que se vaya. Creo que pondré algo pesado para que no pueda entrar.

10 de mayo de 1945

Más de cinco años haciéndome el mismo regalo, pero la última vez fue diferente. Me quedé embarazada. ¿Qué iba a decirles a mis padres? Solo tengo 15 años, pero tengo que irme del pueblo. Me voy a León, seguro que encontraré alguna casa donde pueda servir.

20 de diciembre de 1945

Tengo en mis brazos a mi hija. Tiene el mismo lunar que mi tío Enrique. Ella lo tiene la barbilla y él lo tenía cerca del ombligo. ¿Cuántas veces había visto aquel maldito cuerpo desnudo? No quería volver a pensar en ello, tan solo recordarlo me daba repugnancia. Desde que me marché del pueblo no ha vuelto a visitarme espero que nunca sepa donde estoy.

10 de mayo de 1982

Hacía mucho que no escriba en el diario. Pero hoy es un día especial. Es mi cumpleaños, pero no solo eso, también ha nacido mi primera nieta. Se llama Silvia y es preciosa. Mi marido y yo hemos acompañado en todo momento a nuestra hija. Ella también ha heredado el lunar de Enrique, lo tiene en el ojo izquierdo.  Ese maldito lunar siempre estará presente en nuestra familia.

15 de mayo de 1982

He ido a visitar a una señora que me han dicho que cura el mal de ojo y que adivina el futuro. Quería que me hiciera un embrujo: No habrá niños varones en la familia. No quiero que ningún hombre de la familia haga daño a otras personas. Así que todos los niños varones de mi familia morirán antes de nacer.

10 de mayo de 2010

No me encuentro con fuerzas para seguir escribiendo. Hoy es mi cumpleaños. Espero que también el día de mi muerte. Me llevaré el secreto a la tumba. Tan solo mi hija sabe quien fue su padre y espero que mi nieta, cuando cumpla treinta años, sepa perdonarme por haber mantenido el secreto hasta mis últimos días.

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8 comentarios en “Diario de un Secreto

  1. Ignacio dijo:

    Ya se sabe, lo mejor, los embrujos para que no haya varones, porque los varones siempre vamos haciendo pedofilia…

    Bueno, no puedo decir que me haya gustado, sobre todo por la temática pero los gustos son como el culo, cada cual tiene el suyo, jejeje

    Animo y a seguir…

    • hollyhobbie29 dijo:

      Bueno, es lo que pensaba la mujer. Ten en cuenta que había pasado por unasituación traumática y ella creía que así podría hacer algo.

      En cuanto a lo de que no te ha gustado, está claro que no puede gustar a todo el mundo, me conformo con que lo hayas leido y hayas hecho un comentario. Para mi más que suficiente.

      Muchas gracias!!!

      • Ignacio dijo:

        Hombre, hacer algo, hacer algo…

        Ella sóla no podía erradicar esa lacra, sólo en su familia. Si todas las familias hicieran igual y el chorrihechizo surtiera efecto sí podría tener efecto, aunque lamentablemente la raza humana se extinguiría, pero eso son detallitos sin importancia, jajaja 😮
        )

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