Noche de abril, noche de cambios

 Tal y como habían acordado, Leo y Lucia que vivían cerca fueron juntos a la parada de autobuses a esperar a que llegara Alba, ya que vivía en la periferia y la única forma de llegar a Madrid a esa hora, era a través del autobús. Mientras iban de camino iban comentando las expectativas que tenían para esa noche y el tipo de música que les gustaba. Ya sabían donde iban a ir, así que cuando llegó Alba, montaron en el metro y tras varios trasbordos llegaron a Moncloa.

 La noche transcurrió según lo previsto. Unos bailes y unas cuantas copas de más para esperar que llegara la hora de que abrieran el Cercanías. Dentro de la discoteca hacía mucho calor, pero era el mes de abril y por la noche refresca un poco. La chaqueta rosa que llevaba Lucia no era suficiente, así que Leo, en un intento de agradar a Lucia se quitó el abrigo y lo puso encima de los hombros de Lucia. Aún no era la hora, así que se sentaron a esperar. Tenían sueño, pero Lucia y Leo estaban encantados de estar juntos esa noche. Ni siquiera se habían dado cuenta de que también estaba Alba con ellos. Si, la habían utilizado para estar juntos. Leo sabía que sin Alba, Lucia se hubiera negado a quedar con él. Hubiera parecido una cita y ella tenía novio. Por su parte Lucia, no podía quedar a solas con Leo, ¿Qué le iba a decir a David? Nunca hubiera aprobado esa relación de amistad que surgió entre ambos.

 Por fin llegó el momento en que el abrieron las puertas de la estación del tren que Alba tenía que coger para llegar a su casa. Leo y Lucia se quedaron solos. Solo tenían que hacer un trayecto de veinte minutos, pero era el momento que ambos habían estado esperando toda la noche. Varias miradas y comentarios indiscretos fueron suficientes para que Leo se atreviera a acompañar a Lucia hasta el portal de su casa. Lo estaban deseando. Un beso. Pero Lucia también tenía en mente a David. Estaba empezando a sentir algo especial por aquel chico y debía reconocer que las cosas con David no iban como le hubiera gustado. Tenían la fecha de la boda, el piso y algo más de tres años de relación, pero aún estaba a tiempo de tomar las riendas de su vida. Ella quería estar con alguien por amor y no por pena o rutina y eso era en lo que se había convertido su relación con David.

 Una vez en el portal estuvieron hablando hasta que se les hizo de día. Lucia había mandado a David un mensaje al móvil diciendo que ya estaba en casa, cosa que no era del todo cierta porque aún estaba en la puerta con Leo.

 Se despidieron con dos besos en la mejilla, muy cerca de la comisura de los labios, pero ahí se detuvieron sus instintos. A Leo le hubiera encantado y Lucia no habría girado la cara, aún así, en sus pensamientos estaba David, y por miedo o por respeto o por otras muchas causas se quedaron con las ganas.

 Leo decidió que su lucha por Lucia no acabaría ahí, tenía claro que la guerra la tenía casi ganada, así que no se rindió y esa misma noche escribió a Lucia. No tardó en contestar y tras varios mensajes Lucia no pudo hacer otra cosa que declarar sus sentimientos a Leo que, fueron correspondidos, aunque dejaron claro que irían con pies de plomo y Lucia pidió tiempo y paciencia. Tenía que hablar con David y solucionar todas las cosas comunes que tenían.

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Apuntes

Cuando volvieron a clase, Leo se cambió sus cosas y se sentó cerca de Lucia. Esto molestó mucho a Patricia que no tardó en mostrar su descontento con la situación. Siempre habían pensado que ese chico era un empollón, ¿Por qué tenía que sentarse con ella? El ya tenía su grupo de amigos.

 –      Si queréis, cuando acabe la clase  os podéis pasar por mi casa. Mi ex novia trabaja en una agencia de publicidad y tengo muchos apuntes y cosas que os pueden venir bien para el trabajo.

–      Yo no puedo- Dijo Patricia- Esta tarde tengo que trabajar y no me da tiempo.

–      ¿Dónde vives?- Preguntó mirando a los ojos verdes de Lucia

–      En Carabanchel, ¿por?

–      Yo vivo en Campamento, si quieres antes de ir a tu casa, te pasas por la mía y echamos un vistazo a todo lo que tengo por casa.

–      Me parece buena idea, pero tengo que llamar a mi novio para decirle que hoy no me da tiempo a comer con él.

–      Si quieres podemos pedir unas pizzas y comemos en mi casa. Mis padres no vienen hoy a comer.

–      Genial. Pues a la una cogemos el bus y vamos a tu casa.

 Leo no sabía que Lucía tenía novio, pero no por eso quiso dejar de intentar conquistarla. La llamaba muy a menudo a pesar de haberse visto en clase. Todos los días la mandaba mensajes ambiguos, que a Lucia le parecían simplemente geniales. Muchas veces se quedaban a comer en la cafetería de la universidad y deshacía los planes que había hecho con David para estar con Leo.

 La presencia de Leo en la vida de Lucia, cada vez era mayor y David había pasado a un segundo plano. En muchas ocasiones, tenía que mentirle para que no sospechara que estaba viéndose con otro chico. El gimnasio era una buena excusa, siempre y cuando David no quisiera pasarse por allí para recoger a la que aún era su novia.

 Por su parte, Leo se encontraba muy a gusto con Lucia. Había mucha complicidad entre ellos. Se contaban cosas muy personales y que tan solo se hubieran contado si hubieran sido pareja.

 Alba se fue acercando poco a poco a ellos. Ya no eran tres en el grupo de la universidad, sino cuatro. Iban a desayunar juntos y hacían planes para hacer cosas después de las clases, aunque la mayoría de las veces Patricia no accedía a las salidas comunes.

 –      Podíamos quedar este finde para salir por ahí ¿no?

–      Yo es que vivo un poco lejos- contestó Alba

–      No pasa nada, nos quedamos hasta que tengas tren para volver a casa.

–      Entonces sí.

–      ¿Dónde vamos? ¿A qué hora quedamos? ¿Dónde?

–      Podíamos ir a Moncloa- Propuso Lucia.

–      Me parece bien

–      ¿Qué os parece el Inn? Ponen música de todo tipo y hasta la una no hay que pagar.

–      Vale, entonces quedamos a las once en Aluche, que es un punto intermedio para los tres.

 Lucia le comentó a David que el sábado saldría con Alba. David se quedó conforme. Conocía a Alba y sabía que no podía pasar nada malo con ella. Lo que no comentó Lucia, es que también había quedado con Leo.