Miedo

Enrevesar palabras, maquillar sentimientos, ocultarse entre lineas escritas con un unas teclas de ordenador. No estoy segura de querer continuar en ese juego. Abro bien los ojos e intento adivinar lo que en realidad escondo.

Parece sencillo llegar a alguna conclusión, pero no se si es la acertada. Cada noche, dibujo en mi mente la frase ideal del día. Algunas veces consigo completarla, pero otras veces se mezcla con aires del pasado y con argumentos del futuro. ¿Mi intención? Siempre es la misma. Cuando el sol toque mi cara y el calor no me deje dormir más, plasmar mis pensamientos en una hoja blanca, pero no siempre lo consigo.

Quiero hablar sin molestar, pero se que eso es un imposible. Cualquier persona que lea estas letras y les de un sigficado, estará sacando su propia imagen de las cosas que pasan por mi cabeza. ¿Sincera? Intento serlo, pero sin maldad y casi siempre coherente con esa sinceridad, al menos esa es la meta a la que quiero llegar, pero mi verdad no es tu verdad, nunca llegaremos a un punto entre ambas. Lo se…

Tengo miedo, como cada uno de nosotros, pero cada unos tiene sus propias fobias. Interpretación subjetiva es lo que llevará parejo este post.

Enrevesar palabras, mi pregunta es ¿por qué? ¿hay que disimular? ¿Solo en el anonimato podemos ser nosotros mismos? A veces llego a creer que si, que la sociedad nos marca unas pautas que hay que seguir, y si nos disfrazamos o escondemos detrás de alguna misteriosa identidad es más facil llegar a nuestra meta sin ser juzgados, criticados o coartados.

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Conclusiones de Navidad

Ya han terminado las Navidades, y este año puedo decir: ¡POR FIN!

No es que me haya convertido en un señor Scrooge, no necesito que un fantasma venga a revivirme el espíritu de las navidades pasadas, ni a evocar ese sentimiento que tenía hace unos años por las navidades porque aún sigue vivo en mi. Hasta el final he intentado sacarle el lado positivo a estas navidades tan raras que he vivido este año.

A pesar de ello, y a unos pocos días de que finalizaran estas fechas tan odiadas por algunos, decidí salir a buscar un árbol de navidad para decorarlo. Debo admitir que fue una tarea más complicada de lo que imaginaba. No perdí la ilusión y haciendo caso a mi pareja, seguí creyendo en la magia de la navidad y apareció ante mis ojos. Y no solo el arbolillo, también todos sus complementos: bolitas, espumillón y hasta nieve.

No tardé mucho en montarlo, y el resultado fue mejor de lo esperado. SS.MM. Los Reyes Magos encontrarían un rinconcito especial para dejar los regalos. Al despertarme corrí hacía el árbol y busqué mi nombre en cada uno de los paquetes que habían dejado para mis familiares y detrás del árbol encontré una estrella que ponía mi nombre y que tenía un mensaje para mi. Fue el mejor regalo que podía imaginar: La ilusión por la navidades futuras. Serán muy distintas hasta las ahora vividas, pero dejaran paso a todo lo nuevo, bonito y mágico que me quieran regalar las navidades próximas

Mi árbol, mi estrella