Poco a poco

 

Un chico timido abrió la puerta abatible del pub. Su aspecto desaliñado dejaba al descubierto su personalidad, aunque no su edad. Era moreno, con gafas y muy delgado.

 

 Uno a uno fueron llegando. Pero Cristina esperaba que llegara David. El la hacía sentir especial. La rosa que le había regalado para ella significaba mucho más. Por fin, las diez. Esa era la hora que tenía llegar. No era muy puntual, así que decidieron empezar la ronda de chupitos sin el. Se abrió la puerta y esta vez si era el con más de media hora de retraso. No iba a la ultima moda, pero no se puede decir que su aspecto fuera descuidado. Unos Dockers azul marino y una camisa de cuadros de Ralph Lauren mostraban su predilección por las marcas. Debajo de la gorra blanca se ocultaba su pelo negro y totalmente despeinado. Cristina se acercó hacia el y como si no se diera cuenta empezó a hablar con el, olvidandose completamente de Lucia, que no quiso ser menos y se presentó con dos rapidos besos en la mejilla.

 

 La noche transcurrió bastante tranquila entre chupitos de tequila y minis de agua valencia. Hacía bastante calor y cualquier bebida fresquita era bien recibida. Lucía y David hicieron muy buenas migas y aunque Cristina intentó disimularlo, estaba bastante molesta con la situación. Esa misma noche David volvió a regalar una rosa a Cristina, pero Lucia también recibió una. Se despidieron y David decidió acompañar a Lucia a su casa para que no se fuera sola y para indagar más sobre su vida sentimental. No quedaron en volverse a ver, pero si se dieron los telefonos y esa misma noche Lucia se durmió con un bonito buenas noches impreso en la pantalla de su movil.

 

 Por fin llegó la carta de la universidad, estaba casi segura de que la habían admitido en psicopedagogía. Abrió el sobre para descubrir que la carrera que iba a estudiar era sociología. Pensó que no estaría mal, así que en cuanto pudo se fue a formalizar la matricula. Empezó a leer las asignaturas del primer año y había algunas que no le cuadraban, como estadística o economía, pero bueno, era lo que le había tocado.

 

 Esa misma tarde Lucia tenía que ir al centro para comprar un regalo para una de sus hermanas y para no ir sola decidió llamar a David. Vivía muy cerca o por lo menos eso recordaba de la conversación mantenida en el trayecto hacia casa.

 

 – Hola, soy Lucia

 

 – Hola ¿Qué tal?

 

 – Bien. Te llamaba porque tengo que ir al centro esta tarde y como me dijiste que vivías cerca, ¿te apetece que quedemos?

 

 – Si, hoy no tengo nada que hacer, ¿a que hora te viene bien?

 

 – Pues sobre las cinco y media en la parada de metro de ópera.

 

 – Ok, pues allí estaré

 

 Lucia no estaba nerviosa, tan solo se trataba de un amigo más, alguien que vivía cerca y que estaba dispuesto a quedar para hacer unas compras y tomar algo.

 

 Esta vez, David fue bastante puntual y fueron a mirar tiendas para encontrar el regalo perfecto para la hermana de Lucia, aunque era algo complicado porque casi nunca acertaba con las tallas. Tras pasar la tarde de tienda en tienda y por fin comprar unos leggins con una camiseta a juego, decidieron entrar en una cafetería para tomar algo. Les pillaba de paso para ir al autobús y así podrían calmar su sed después de una larga tarde de confidencias y risas. Lo habían pasado muy bien, así que decidieron que el fin de semana siguiente, se verían, pero siempre contando con la aprobación de Cristina.

 

 Entre todos decidieron que el viernes irían a Pachá, para compensar a Lucia por no haber podido ir a Kapital la semana anterior. Lucia se había comprado unos vaqueros nuevos y unos zapatos marrones con tacón grueso. Ya era octubre y por la noches empezaba a sentirse algo de frío, así que decidió ponerse el yérsey que le regaló su tía. Era blanco y con mucho pelo, pero al tacto era muy agradable. Alisó su melena rubia y enmarcó su mirada verde en unas líneas negras y una sombra ocre, que hacía su mirada aún más penetrante.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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